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LA NATURALEZA



Lo exótico, lo importado, lo costoso… ¿Realmente
creemos que es lo mejor y lo mas colorido, lo más
atractivo
y lo mas sano? Esta tan arraigada en la sociedad esa
idea y costumbre
de otorgarle mayor valor a lo que proviene de otros
lugares que
se ha traslado hasta en la naturaleza; y resta para
comprobarlo
observar jardines, parques, plazas, cercos o balcones de
Buenos
Aires (región Este-central), donde del total de árboles
y plantas que actualmente hay en la ciudad el 90 %
aproximadamente
corresponde a vegetación exótica o introducida (Rosa
mosqueta, Fresno europeo, Sauce llorón, Paraíso,
Plátano, Eucalipto, Arce, Bambú, Ricino, Madreselva,
Zarzamora, entre otras especies). Flora, que domina el
paisaje
en comparación con la flora nativa.

Para comprender porque se hace mención a la flora
autóctona
primero es importante saber que lo apropiado es hablar
de regiones
y no de países cuando del lugar original de las especies

se trata, pues, las plantas, animales e insectos no se
rigen por
fronteras establecidas por los seres humanos, sino que,
lo hacen
según las adaptaciones que la naturaleza les otorgo al
nacer, como el clima y los regímenes de lluvia, la luz,
la sombra, los nutrientes del suelo, el relieve y la
temperatura.
Así, los diversos ecosistemas son el hábitat de
especies que viven armónicamente y que crecen lo
suficiente
y a la vez sirven de alimento y/o refugio a otras
especies de
aves, insectos y animales. Asimismo, en la ciudad hay
especies
que si bien son de Argentina, no pertenecen esta región
y se las denomina alóctonas, tal es el caso de la Tipa
y el Jacarandá (del noroeste argentino pero se observa
en Buenos Aires). Cabe aclarar que hay regiones que
comparten
especies. También los humanos debemos adaptarnos para
convivir
y alimentarnos en lugares que nos brinden las
condiciones óptimas.
Cada organismo interactúa con el medio que lo rodea: así

como los seres humanos nos alimentamos de mamíferos,
aves,
plantas, peces, etcétera; las plantas tienen predadores
que se alimentan de sus hojas (mamíferos, insectos como
hormigas, pulgones, chinches, orugas, langostas,
etcétera.),
de sus semillas (aves, mamíferos e insectos como
gorgojos
y orugas), de sus flores y de sus frutos. Además son
reguladas
por el ataque de hongos, virus y bacterias, no obstante
la planta
no muere ya que, también existen otros seres que se
alimentan
de ellos. Es así, que la naturaleza convive en un
equilibrio
dinámico. En cambio, las especies introducidas o
exóticas
no cuentan aquí con sus reguladores naturales y sí
en su lugar de origen, por lo tanto nuestra fauna las
desconoce
como alimento o refugio y por eso generalmente esas
plantas no
son atacadas ni controladas.
Entonces, se reproducen y dispersan compitiendo
deslealmente con
las especies autóctonas por la luz, el agua y los
nutrientes.
De esta manera van desplazando a la flora regional que

tiene su fauna asociada que la controla. Por ende,
sucede en ocasiones
que las especies foráneas se convierten en plaga
(Ligustro,
Ligustrina, Plátano y Paraíso) o resultan tóxicas
aquí, empobreciendo el ambiente y alterándolo. Por
todo eso, los árboles y plantas nativos corren en
desventaja
dentro de su propio territorio. Obviamente, sucede igual
con nuestras
especies cuando son introducidas en otras partes del
mundo.

Hace miles de años se podía vivir en unidad con
la naturaleza y se respetaba más, pues se conocía
más. Es necesario la conservación de la flora autóctona
y para argumentar coherentemente su defensa y promoción,

la actividad esencial es la educación dirigida a las
autoridades
del gobierno, de la industria y de organizaciones
privadas, de
los ciudadanos y por supuesto de los chicos, ya sea a
través
de la educación formal o no formal.
Hace mas de veinte años que el actual jefe de sección
de protección ambiental y educación conservacionista
del Museo Argentino de ciencias naturales Bernardino
Rivadavia, recorre
espacios naturales ribereños que han sobrevivido a los

rellenos y construcciones y que albergan vegetación
propia
de la región. Así es que, 
buscó proteger estos relictos de naturaleza e impulsó
la tarea de divulgación a través de conferencias,
charlas y publicaciones a favor de la flora autóctona.

El especialista sostiene que si bien, toda vegetación
independientemente de su origen, posee valor ya que,
purifica
el aire, sirve de alimento y refugio a los animales,
frena vientos,
retiene el polvo, permite el funcionamiento normal de
ríos,
napas subterráneas y del clima, ayuda a la
regeneración
y protección del suelo, brinda sombra y sirve de
ornamentación,
las especies silvestres son mas útiles que las
exóticas,
pues son más eficaces. Agrega que "es evidente que
a esos valores va unida la sensación de bienestar y
plenitud
que da el saber que las cosas funcionan bien". Y
comenta
acerca del valor psíquico que resulta de presenciar y
comprender el funcionamiento de la naturaleza: la
polinización
cruzada auxiliada por insectos y pájaros, el
transporte
de semillas adheridas a los animales o tragadas con
frutos que
tras las deyecciones se dispersan resultando nuevos
individuos,
los perfumes y colores con que las flores atraen a los
insectos
y los venenos y sustancias malolientes con que las
plantas se
defienden.

Se debería crear el interés pertinente mediante
la enseñanza, la publicidad y la promoción de ideas
que apoyen el cuidado y cultivo de especies nativas y
guíen
la sensibilidad de la gente hacia el órden natural.
Precisamente en ese camino, se encuentra Gustavo
Aparicio, un
joven naturalista dedicado al tema desde hace años que
realiza visitas guiadas por las reservas Costanera Sur,
Ribera
norte (San Isidro), Otamendi y Esteros del Ibera
(Corrientes).
Alumnos de numerosos colegios privados y públicos y
ciudadanos
en general visitan estos refugios naturales de
biodiversidad y
disfrutan de las guiadas y talleres. El objetivo es
estimularlos
e interesarlos a través del contacto directo con plantas

y animales. Al observar la naturaleza descubren
interacciones
entre los seres vivos que de otra manera resultaban
indiferentes
para ellos. También se ve como el exceso de información
a menudo los confunde en cuanto a los problemas
ambientales, por
lo tanto, relata el guía, es habitual que les llame la
atención la posibilidad de ver, oler o tocar, según
el caso, la vegetación asociada a su fauna, (coypos,
mariposas,
colibríes, orugas, búhos, garzas y picaflores,
etcétera).
Además se les explica como seleccionar semillas para
luego
sembrarlas y plantar en sus casas. Se advierte que
quienes provienen
de zonas rurales, al estar mas relacionados con la
naturaleza
cuentan con mayor conocimiento.
Afortunadamente estos talleres y visitas guiadas son
cada

vez
más demandados por la población.

¿Que podemos
hacer?
Respetar las áreas naturales que ya existen. Al
edificar,
no extraer árboles ya asentados desde hace años,
pues tardan en crecer.
Diseñar jardines, canteros, viveros o parques de
especies
autóctonas. En la Reserva de la Ribera Norte de San
Isidro
funciona un vivero de flora autóctona desde hace casi
cuatro
años.

Preservar semillas de arbustos y árboles para
plantarlos
según sus características en calles, jardines o
balcones.

En lo posible no utilizar insecticidas. Las especies
autóctonas
conviven en armonía y no lo necesitan.

Leer bibliografía recomendada y asesorarse sobre qué


especies conviene plantar en cada región.

Difundir el tema a través de los diversos medios de
comunicación.

Todos necesitamos del contacto con lo silvestre y la
prueba
esta en que apenas asoman los fines de semana los
porteños
atravesamos distancias considerables para respirar
aire puro
y recrearnos en torno a los espacios verdes. Según 
el aprecio por la flora determina su conservación y
éste
es un camino indirecto y válido para ampliar la
superficie
cultivada de plantas nativas.
Es común que los paisajistas diseñen parques y jardines
bajo criterios de forma, color o floración según
la época del año, pero bajo esos mismos criterios
podrían valerse en cuanto a las plantas autóctonas.
Sucede que generalmente los viveros no ofrecen variedad
de estas
especies, sino que, venden especies europeas, asiáticas
o nórdicas y entonces las especies propias de la región
pasan desapercibidas en el momento de diseñar un nuevo
espacio.ESPECIAL

No recomendadas: Las siguientes especies
se reproducen
demasiado e invaden parques: Acacia negra, Alamo
(Europa), Bambú
(Australia), Fresno (América del Norte), Ligustro y
Ligustrina,
Gomero y Paraíso (todos de Asia), Plátano (Europa,
produce alergia y sus hojas tapan los desagües), entre
otros.
Recomendadas:

Entre aquellas especies que
pertenecen
a la región se pueden citar árboles como la Anacahuita,
Curupí, Ingá, Chañar (con flores amarillas
y frutos comestibles con flores naranjas), Laurel
criollo, Ombú,
Pindó, Coronillo (muy colorido y amenazado; es el único
alimento de la oruga de la mariposa argentina), Sauce
criollo,
Seibo, Sen del campo, Tala, Timbó; arbustos como
Carqueja,
Chilca y Tuna (para barrancas y lugares soleados);
epífitas
como el Clavel del aire, Barba del monte y Helecho
trepador y
hierbas como Begonia, Verbena, Petunia, etcétera. En el
caso de la palmera Pindó, si bien es frecuente verla por

la ciudad, es un problema, ya que no es cultivada, sino
que, la
extraen de la selva misionera.

Los debates sobre si es esencial o no contar con
espacios verdes
nativos dentro de la ciudad son antagónicos ya que
aseveran,
quienes están implicados en planificación urbana
tradicional, que los asentamientos humanos son
construidos exclusivamente
para el hombre. Por supuesto que la prioridad debe ser
el hombre,
pero se puede convivir, respetando y disfrutando de la
naturaleza
en función de los beneficios que nos brinda y solo se
respeta
aquello que se conoce y comprende. Hay fauna que por
supuesto
no podría desplazarse por la ciudad, pero se puede
disfrutar
y estar mas ligados a una mayor diversidad y colorido en
torno
a nuestra vida diaria, beneficios que solemos buscar en
los espacios
verdes


MENSAJES POSITIVOS


MENSAJES POSITIVOS

 

Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan
la cabeza. Tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se
trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin
después arrepentirte de una acción cometida en un momento de
descontrol.

2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres
puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales
probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y
viendo las cosas desde la perpectiva de los demás enriquecerás tu
propio punto de vista.

3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que
la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a
las personas que a las opinones.

4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como
si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluído en su
testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el
mejor negocio en todos los sentidos.

5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las
situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te
ayudadará a pasar más fácilmente, los momentos difíciles, y a convertir
los problemas en oportunidades.

6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo,
de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces
disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos
para contestar, y no para entender.

7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño
a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno
haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces,
sino la intención con la que lo haces.

8. Sé consciente de la diferencia entre análisis
amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras
es ayudar, desahogarte o hacer daño.

9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos
también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu
personalidad.

10. El verdadero líder sabe reconocer sus errores y
aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado
fortalece la relación y te ayuda a aprender de las diferencias.

El pensamiento positivo es una disciplina que,
ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y,
por consiguiente, tu vida.

POESIA


Si tu corazón sintiera,

No estaría frió

Si tu corazón sintiera,

Sentirías mi locura

Si tu corazón sintiera

Sentirías mi agonía

Sentirías, como me muero,

Con tu ausencia,

Si tu corazón sintiera,

Sentirías que es amar sin importar el porque,

Si tu corazón sintiera, como el mío al tuyo,

Sentirías, lo que nunca sentiste, y lo que nunca sentirás,

Amor del bueno y no del tuyo ,

Porque tú no sabes amar

Pero tú no sabes sentir amor

Pero tú no sabes nada de nada

Tú no sientes la locura

Tú no sientes la agonía

Tú no sientes como la sangre quema

Tú no sientes amor a nada y por eso que

Te fuiste

Porque no sentiste

Porque no supiste como se amaba…

FELIZ DIA


HOY



Hoy es un dia normal,

como cualquiera,

la diferencia es solo

que he deseado cosas nuevas.

Desear�a ser el tiempo

para tener siempre la raz�n,

traer conmigo todas las respuesas

y ser medicina para el coraz�n.

Desear�a ser un r�o,

para admirar a mi paso la naturaleza,

para no volver atras, seguir mi camino

y tener siempre vida nueva.

Desear�a ser el mar,

tan amplio y majestuoso

que encierra tantos misterios,

que no podemos ver con estos ojos.

Desear�a ser la naturaleza

para ser siempre sabia,

y saber sobre la vida,

lo que a diario pasa.

Desear�a ser la amistad

para ser sentimiento bello,

ayudar a los dem�s

y traer conmigo siempre algo bueno.

Desear�a ser el viento,

para viajar a donde pudiere,

no detener mi paso ni un momento

y admirar a todos los seres.

Desear�a ser el amor,

para alterar los sentidos,

cambiar al mundo de color

para los que estan afligidos.

Desear�a ser la fe,

habitar los corazones,

ser del mundo lo que aliente

a millones y millones.

Desear�a ser la esperanza,

para nunca morir,

para saber que el dolor pasa,

y ser parte del sentir.

Desear�a ser la luz,

para iluminar el camino

de aquellos que me rodean

y me brindan su cari�o.

Desear�a ser de la vida,

aquello en lo que no reparamos,

un cumulo de sentimientos

que nos permiten hermanarnos.

NNN